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#134 • Octubre 2017 Año VIII Edificios Personajes Racionalista

Asterix

por Enrique Espina Rawson / Fotos: Iuri Izrastzoff
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¿Quién no leyó las aventuras de Asterix y su amigo Obelix, engullidor serial de jabalíes? ¿Quién no recuerda al druida y su poción mágica? ¿Y los campamentos romanos… y tantos otros personajes, como el mismísimo Julio César, que aparecía de tanto en tanto? Alguna vez se dijo que René Goscinny, padre de todas estas criaturas, y de tantas más -Lucky Lucke, sin ir más lejos- se inspiró en Patoruzú, el personaje creado por Dante Quinterno, a fines de la década del 20. Muchos lo sabían, y otros quizás lo habían olvidado, pero el caso es que René (hijo de un ingeniero polaco) había nacido en París en 1926, y a los dos años, según su propia graciosa versión, trajo a sus padres a Buenos Aires.

Mar del Plata janvier 1931

El creador de Asterix en Mar del Plata durante la década de 1930

Cuenta que fueron recibidos en el puerto con un desfile de tropas, bandas de música y espléndidos fuegos artificiales. Luego, muchos años después se enteró que estos festejos no estaban motivados por la llegada de la familia Goscinny, sino por una celebración patriótica.

Es decir que, algunos años después de su llegada, el niño René Gocinny, pudo haber sido lector de la revista porteña que llevaba el nombre de ese extraño indio, que era también -créase o no- estanciero multimillonario, amigo del Coronel Cañones, y que se vestía bizarramente, ya que su indumentaria no correspondía para nada a las etnias del sur del continente ni a ninguna otra conocida, y para colmo, sus antepasados estaban enterrados en sarcófagos similares a los egipcios.

Tampoco sabemos si su nombre es reivindicado hoy en día por los casi mapuches contestatarios que padecemos. Pero, sin meternos en esas honduras, y aún discrepando con esa teoría, bien cabe suponer que el niño Goscinny leía revistas de historietas, que esa época podían haber sido además del “Patoruzú”, “Billiken”, “Caras y Caretas”, “Pif-paf”, y algunas más, y que no es imposible que allí haya nacido su vocación.

Lo cierto es que René Goscinny pasó su infancia y parte de su adolescencia en Buenos Aires, y sus primeros amigos, sus primeras vivencias, fueron en nuestros barrios, en nuestras calles y su primer idioma el castellano, y mejor aún, el porteño; como muchos personajes que luego fueron famosos en ámbitos que parecen tan lejanos a nuestra ciudad; (pensamos en Saint-Exupery, en Aristóteles Onassis, en Vittorio Mussolini, en García Lorca, y tantos otros) que por una u otra razón tuvieron una entrañable relación con Buenos Aires.

Aquí Goscinny vivió hasta 1945, en que luego de la muerte de su padre, viaja a EE.UU.

Y luego comienzan sus creaciones, todas exitosas, que no es nuestro propósito relatar aquí, pero que son bien conocidas, especialmente las que realizó junto al dibujante Albert Uderzo.

Fueron traducidas a más de 30 idiomas, se editaron más de 500 millones de libros, se hicieron películas y en fín, si no hubiera muerto tan joven en 1977, seguramente podríamos haber leído muchas más aventuras del pequeño y valiente galo, secundado por el invencible gordinflón de Obelix.

El último edificio en que vivió la familia Gocinny, está en la en la encantadora cortada Sargento Cabral 875.

Poco podemos decir al respecto, es convencional, seguramente de muy buena calidad, tal como se construía a finales de los 30 y principios de los 40, y casi gemelo del que está al lado, en el 871.

Fue realizado por un arquitecto que suponemos italiano (¿quizás exiliado también?) Piero Antolini, del cual no hemos podido conseguir ningún dato.

Una placa de la Legislatura de la ciudad, recuerda, y está bien que así sea, que uno de los más famosos creadores de comics del mundo, René Gocinny, vivió allí, a pocos metros de la Plaza San Martín.

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