Fervor x Buenos Aires

Basura



Ya sabemos que el problema de la basura es un problema mundial, así que no cometamos la insensatez de pretender que aquí, justamente aquí y ahora, encontremos la solución.

Contra ese pesimismo generalizado, que siempre ve todo mal, destacamos un hecho innegable, y es que la basura, al menos nuestra basura argentina, interesa cada vez a más gente.

La crítica fácil, a la que somos adictos, se apresurará a señalar que mucha basura queda desparramada en la calle, que allí fermenta y no da buen olor, o que es pisada por los autos quedando estampada en el pavimento.

La primera objeción se soluciona fácilmente. ¿Pasamos por algún lugar que no huele muy bien? Hagamos lo que se hace en estos casos: contener la respiración. Pero aquí está el secreto: en vez de hacerlo a la ligera, debemos inspirar bien, levantar los brazos sobre nuestra cabeza (la suya, en este caso, claro), e ir soltando el aire de a poco, coordinando con el descenso de los brazos a su posición inicial. Repetir regularmente todas las veces que sea necesario.

En poco tiempo todos estaremos más sanos, habremos expandido nuestra caja toráxica, y nuestros organismos serán cada vez más esbeltos y ágiles.

Donde otros ven dificultades, debemos ver oportunidades. Pasemos a la segunda objeción. Me pregunto si muchos de ustedes, amables lectores, habrán observado las curiosas formas que adquieren algunos desperdicios aplastados en las calles. ¿Y qué decir de la gama de colores…? Arriésguese un poco, y mírelo con atención…El anaranjado profundo de una naranja, se destaca al lado del verde Nilo de un tallo de acelga, quizás un tierra siena de una cáscara de  huevo, algunas letras de algún envase (de lata de tomate, por ejemplo, no pidamos exquisiteces tampoco), el verde inglés de una hoja de perejil, algún resto plástico de compleja simetría, en fin, tantas otras cosas… Más de una nariz respingada se fruncirá al leer esto, pero ¿no es un collage, acaso?

¿No hay un nuevo Di Tella que auspicie un concurso de obras de este tipo tan interesantes, y sobre todo útiles para formar una conciencia artística en tantos pequeños que permanecen ajenos al exquisito mundo de las formas y los colores?

Así como se hacen maratones y bicicleteadas en la 9 de julio, bien podría organizarse una competencia de esta índole, con la colaboración de una aplanadora que estampe los pequeños montículos sobre el asfalto. Claro está, un jurado se encargaría de seleccionar las obras y otorgar los premios correspondientes.

No será la solución mágica que muchos esperan, y otros tantos insatisfechos volverán con la eterna cantinela del por qué tiene que haber basura tirada en las calles. No es posible contentar a todos todo el tiempo. Pongamos nuestro granito de arena en la solución ingeniosa de los problemas y, si no podemos modificar la realidad, aceptémosla con alegría, siempre tratando de mirar el lado bueno de las cosas.—FXBA